Charla: Día Internacional contra la violencia y el abuso escolar
- CDIEP UN
- 5 nov 2022
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Por: Angie Padilla Orozco

En el evento llevado a cabo en el marco del Día Internacional contra la violencia y el abuso escolar, el docente y psicólogo Gustavo La Rotta brindó un espacio de aprendizaje y reflexión acerca de las diferentes formas de violencia ejercidas contra la infancia.
Una de las ideas centrales fue la naturalización y legitimación de la violencia como parte de nuestra realidad sociocultural. Las prácticas de crianza, por ejemplo, y la visión que mantienen los adultos respecto a la infancia son un resultado de esto. Así, se tendría una sociedad que percibe a los niños como propiedad de los adultos y que avala el castigo, en sus diferentes formas, como mecanismo válido de educación. Más aún, el maltrato terminaría confundiéndose con el amor, en cuanto se hace “por el bien de los niños/as”. Esto, en últimas, permite la negación y perpetuación de los ciclos de violencia.
Es así que la violencia ejercida en la esfera social del infante se refleja en el abuso que luego se ejerce hacia sus pares. Además, el psicólogo La Rotta resalta que aquí tanto el victimario como la víctima sufren, puesto que aquel que ejerce el maltrato probablemente lo ha vivenciado en su contexto.
"La violencia interpersonal viene a ser el reflejo de lo que sucede en su mundo social, donde la violencia es uno de los mecanismos de interacción que se legitima y naturaliza".
- Gustavo La Rotta
Esto también se refleja en la violencia ejercida con base en diferentes condiciones, sea de género, etnia, discapacidad o de vulnerabilidad. Por tanto, se debe reconocer que la discriminación y marginación a la cual se someten ciertos grupos o personas también se relaciona con el contexto. De ahí que el abordaje que se haga sobre la violencia debería ser igualmente diferencial.
En síntesis, la violencia ejercida en entornos educativos, sea entre pares o bien desde figuras de autoridad, no puede desligarse de la realidad sociocultural y de la forma en que esta naturaliza y legitima. A modo de reflexión, podríamos decir que allí encontramos el gran reto: en visibilizar lo que cultural e históricamente ha sido invisibilizado. El señalar la violencia y desnaturalizarla sería entonces un paso primordial en la búsqueda de infancias sanas, protegidas y con un desarrollo pleno.




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